No puedo dejar de pensar en tu nombre, en la chance que podríamos tener juntos,
en lo que te quiero aunque nunca te lo haya dicho, en lo que te debo, en las ganas que tengo de verte y como a los cinco minutos, ya no deseo hacerlo.
Sos un pensamiento furtivo, quizás de los más traviesos, los menos esperados. Río sola, con ese tono sarcástico. La verdad, ya no quiero buscarle motivos a nada. No quiero encontrarlos. Si tiene que ser, que sea. Y si no, hay muchos peces en el agua.

No morire ya por ningún hombre.

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