Mis caprichos de nena de diez años gritan que te quieren acá y mi parte más madura y adulta dice que lo mejor es que no vengas. Soy una adicta no reconocida.
Si vinieras a mí, con tus encantos, con tu cuerpo sobrellevándolos sin pudor ni resistencia no podría evitar quererte como quien quiere a una droga.
Como quien no se cansa de probarla, degustarla,
amarla y odiarla al mismo tiempo.
Debe ser por eso por lo que te tengo tanto aprecio,
porque en vos encuentro mi salvación y la tuya. Y cuando nos encontremos, los dos sabemos muy bien que de droga vas a pasar a ser mi vida entera. Nada más peligroso que una persona necesite y dependa de otra persona. Amar ya sea de forma loca o como a quien le es indiferente, es más peligroso que ser suicida o adicto. A fin de cuentas, el amor quieras o no, siempre te mata de mil formas
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario