Así, sin palabras.
A veces las miradas dicen más. 
Ocurrente manera de contarse hasta los más alocados secretos, o los pasajes más intensos.
Cuando los silencios hablan por si solos, qué más que esa necesidad de abrazarse.
Qué más divertido que ver las caras ya comunes preguntandosé por qué.
Y una vez más, que divertido volver a mirarnos y entendernos una vez más.



...Que algo mejor tiene que haber, algo por dónde salir a andar...

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